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Buenas tardes.

Yo Daniel Vázquez director gerente de “Puzzle Pro-Works” quiero hacer un pequeño repaso de los inicios de la industria del rótulo, desde cuando lo conozco a mediados de los años 80.

Corría el año 1.985 y yo, un estudiante de E.G.B con apenas 10 años, visitaba el taller en una nave de Tremañes, el cual mi tío regentaba. Por aquellos años al mundo de los “carteles” como se decía, muy pocas empresas se dedicaban, dos o tres como mucho en toda Asturias. Pues era un oficio poco conocido, aunque no cabía duda de tener cada vez mas demanda.

El taller, no dejaba de ser un local de metalistería, con sus grupos de soldar, herramienta de calderería, plegadoras de metal etc. Pero a su vez precisaba tener una sección de plástico donde se transformaba el metacrilato principalmente, otra de pintura para dar el acabado y para terminar existía el sector de instalación eléctrica y neón, donde se equipaba de luz los distintos trabajos a iluminar.

No existían ordenadores donde poder diseñar una imagen o textos, para ello el dibujante del taller, realizaba bocetos en papel y lápiz que luego se coloreaban.

Tampoco existían plotters de corte, por que tampoco existían los vinilos con los que rotular. Para poder realizar letras, se trazaban sobre el plástico y se cortaban con la sierra eléctrica o con esa de pelo que usábamos nosotros en pretecnología.

Para hacer letras grandes de chapa o cualquier material, se usaba un proyector, donde el texto que se tenía en una tarjeta de visita por ejemplo, se proyectaba en grande, a la medida que se desease se ponía un papel en la pared y se marcaba. Con eso se sacaba la plantilla para realizar el rótulo. ¡Alucinante! ¿No?.

La pintura que se utilizaba de aquella también era diferente a las de ahora de poliuretano y no se disponía de cabina al horno como en la actualidad.

El tema eléctrico también ha cambiado, pues los equipos anteriores fluorescentes estaban todos independientes y había que instalarlos individualmente cuando ahora ya vienen preinstalados. Y luego estaba el tema de Neón, parecía magia como un señor se ponía a doblar tubos, metía unos gases y aquello iluminaba.

La verdad es que hace mas de 30 años fabricar un rótulo era algo novedoso y con los medios que había se hacía lo que se podía.

El cambio mas importante a sido la entrada de los ordenadores a finales de los 80, pues los diseños pasaron a ser informatizados y todo el tema de preparar plantillas, cortar vinilos etc. Ahorró mucho el trabajo manual de los operarios.

Para terminar los trabajos estaban los montadores. Muchas veces trabajaban en las distintas secciones anteriormente mencionadas. Cargaban aquellas furgonetas Ebro, Iveco y Citroën Visa de la época (lo recuerdo). Y solo quedaba llegar al local comercial, montar los pesados andamios y proceder a colocar aquellos plafones y banderolas que se hacían en aquellos tiempos.

La foto de la cabecera es uno de los pocos rótulos que quedan con 30 años o mas, toda una reliquia en nuestra ciudad.

Por cierto, en ese restaurante se como bien.

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